Salimos de Takuta con destino al Río Omo, junto a un poblado Karo, será nuestra próxima a campada y última al aire libre en tiendas de campaña. De camino, por esos caminos intransitables, sin GPS, realmente no se como se orientan los choffers, sin equivocarse de ruta…, buscamos algún poblado Bume, de la tribu Nyangatom, el término Bume es más despectivo para ellos, sus vecinos los Suri les llaman así, significa “los que huelen mal”, aunque para nosotros es más corto Bume. Se adornan con múltiples collares de colores, son nómadas y provienen del sureste de Sudán. Tenemos problema para entrar en el poblado, piden demasiado dinero para las fotos y quieren cobrar por cada disparo que realicemos, no llegamos a un acuerdo y nos marchamos.

Vamos al pueblo donde están haciendo una carretera los chinos y aquello se está convirtiendo en Chinatown, está por todos lados… Chamo nos improvisa una comida en un pequeño restaurante (por llamarle de algún modo), eso sí la cerveza aquí en Etiopía, fresquita y buena. No hay nada como una buena cerveza para apagar la sed y el intenso calor.

Después de comer retomamos la búsqueda de otro poblado de los Nyangatom, no es demasiado grande, pero conseguimos llegar a un acuerdo en el pago de las fotos, que últimamente está estipulado a 5 birr por personaje. Después de media hora en él cogemos rumbo al territorio de los Karo, donde pasaremos la noche, junto al río Omo. Paramos en un pequeño poblado y fotografiamos a sus habitantes durante cerca de una hora. Esta tribu son unos maestros de la pintura corporal y llevan casi todo el cuerpo pintado, el hombre de la tribu Karo puede tomar cuantas mujeres quiera, siempre que las pueda pagar, normalmente tienen dos o tres.

Llegamos al lugar de acampada casi al anochecer y esta vez nos improvisan una ducha con una bolsa llena de agua y una alcachofa que sale de ella. Alli en medio de los árboles al aire libre, protegido solo con algunas tablas de madera,  es lo que tiene dormir al lado de un poblado Karo…

Es nuestra última noche de acampada y Chamo nos prepara una exquisita carne de cordero. Lo vamos a echar de menos, aunque estamos deseando alojarnos en una choza que tenga una cama, cuarto de baño, electricidad… Menos mal que veniamos preparados con varias tarjetas de memoria, baterías para las cámaras, pues aquí no hay ningún sitio para tomar corriente.

Que bien! Ya mañana dormiremos bajo techo, aunque la verdad sea dicha es alucinante los cielos de estrellas que hemos visto en los lugares de acampada, nunca vi nada igual.

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