Madrugamos como siempre y desayunamos, hoy había que recoger todo, pues ya dejábamos por fin las acampadas y nuestro cocinero Chamo nos abandonaba, lo echariamos de menos los siguientes días de viaje…

Paramos junto al río Omo, al lado del poblado de la tribu Karo donde estuvimos la tarde anterior y allí pasamos un buen rato fotografiando, frente a la otra orilla donde estuve la vez anterior, hace ahora tres años. Con lo cual me cambiaba la luz y los personajes, esta vez la luz me fué más favorable.

Nos dirigimos hacia nuestro alojamiento en Turmi donde pasaremos esta vez tres noches, bajo techo, durmiendo en una cama y con ducha, nos va a parecer increible… El camino es largo pero no debemos entretenernos demasiado pues al mediodía tenemos la celebración del Ukuli Bula, conocido como el salto del toro, rito de iniciación de la tribu Hammer. Paramos para hacer fotos  a los termitarios de gran tamaño que inundaban todo el camino y a unos pastores de la tribu Hammer debajo de un sol de justicia.

Por fin llegamos a nuestro alojamiento, soltamos el equipaje y rápido a comer que nos esperan los Hammer, muy cerca de nuestro lugar de estancia podemos ir caminando incluso. Hay que aflojar 600 birr para fotografiar la ceremonia, creo que la otra vez me costó casi la mitad, ven negocio y lo aprovechan, no son tontos…

Esta ceremonia de la tribu Hammer, al igual que sus vecinos Karo y Benna, tiene lugar cuando el joven alcanza la pubertad y tiene que elegir esposa. Comienza a primeras horas de la tarde. Allí donde van todos llevan su pequeño asiento de madera, “burkota” que se les sirve también de reposa cabeza.

A la vez las mujeres de la familia de la futura esposa serán azotadas a latigazos por un hombre de otra tribu,  como símbolo de fortaleza y siendo así luego más respetadas. Para ello provocan al hombre a que les azote y luego bailan en circulo y saltan tocando un cuerno alrededor de las vacas,  portan en sus cuerpos diversos abalorios, adornos, campanillas en su tobillos, pulseras, grandes collares y brazaletes y sus cuerpos están embadurnados con una pasta de barro mezclado con grasa animal , dándoles un tono rojizo y mientras se realizan estos ritos. Es impresionante ver como quedan sus espaldas con cicatrices a las que luego untan mantequilla para curarlas.

Todo ello se produce antes de la ceremonia, mientras el joven que va a saltar se prepara y sus amigos se pintan las caras con diferentes colores, luego el brujo de la tribu le leerá el porvenir. Finalmente el joven tendrá que saltar desnudo sobre una hilera de vacas y hacer el recorrido en ambas direcciones varias veces, si no logra hacerlo será signo de mala suerte y no podrá elegir esposa. Si lo hace en varias ocasiones será más respetado. Luego le cortan el pelo, lo visten y ya puede elegir esposa, la fiesta continuará en el poblado comiendo y bebiendo durante tres días.

El problema es que es muy complicado fotografiar hay ya demasiados turistas, que curiosamente luego no encontramos a nadie en el resto del viaje y se hace dificil sacar alguna foto sin que te salga nadie enfrente, es muy incontrolable, pero no hay otra forma, ya me pasó la otra vez y ahora si acaso peor aún.

Se acabó la ceremonia y como es habitual el joven Hammer saltó varias veces por encima del ganado, así que nos vamos al alojamiento a descansar, ducharnos y luego a cenar que mañana tendremos que ir a Omorate a ver a los Dasanech, junto a la frontera con Kenia.

Anuncios