Fotógrafo y viajero. Cuba 2016

San Cayetano, Cuba

Después de treinta años impartiendo la enseñanza de la fotografía quise meterme en el “berenjenal” de realizar un taller fotográfico en el extranjero y elegí Cuba, así podía llevar a mis alumnos a conocer mis lugares más emblemáticos y de paso continuar con mi proyecto sobre los guajiros. Fuimos nueve días en el mes de febrero un total de nueve personas. Llegamos a la Habana y nos alojamos frente al malecón en un lugar nuevo, debido al número de personas tenía que cambiar algunos de mis alojamientos habituales. Recuerdo la cara de todos al llegar al portal ubicado en Centro Habana, que luego cambiaron al subir al apartamento que estaba muy bien acondicionado.

El primer día habíamos quedado con Raúl Cañibano para ir a una escuela de boxeo, Gimnasio Rafael Trejo en la Habana Vieja y de camino recorrer y fotografiar lo que encontrábamos al paso, después de comer frente al Capitolio, por la tarde paseamos por el malecón que lo teníamos frente a nuestro alojamiento. Al siguiente día nos fuimos para Viñales en una Van-Van (furgoneta) que habíamos alquilado, allí tuvimos que distribuirnos en diferentes casas, pues no hay alojamientos de gran capacidad. Nos quedamos tres noches para recorrer la zona.  Guillermo fue nuestro guía del lugar, esta vez Yoel estaba de misión en Angola, nos recomendó a su sobrino que junto a dos coches más nos llevó por Puerto Esperanza y San Cayetano. La primera tarde nos quedamos por los alrededores de Viñales haciendo fotos por donde Guillermo nos llevaba.

El siguiente día hicimos un recorrido a pie por el valle por los lugares que Guillermo habitualmente conoce visitando las casas de algunos guajiros y alguna de las plantaciones regresando luego a comer cada uno a su alojamiento y por la tarde visitamos la fábrica de tabaco y fotografiamos por los alrededores dónde los guajiros hacían sus labores en el campo. Esa noche algunos fuimos escuchar música al Patio del Decimista a un grupo de música tradicional de la zona y tomar un mojito auténtico cubano o un buen ron.

El segundo día en Viñales salimos temprano en los carros que habíamos contratado dirección a Puerto Esperanza, subimos antes al mirador de Los Jazmines a fotografiar Los Mogotes con algo de niebla. La primera parada fue antes de San Cayetano, la carbonería de Pupy y qué gran suerte la mía después de tanto tiempo esperando, ese día el carbón estaba comenzando a prender. Amablemente Pupy nos fue explicando todo el proceso del carbón y la gente todo ansiosa fotografiando sin parar, después de un buen rato continuamos camino hacia San Cayetano donde estuvimos caminando tranquilamente por todo el pueblo fotografiando desde el cementerio hasta el comedor rural.

Llegamos a Puerto Esperanza y estuvimos haciendo fotos por su malecón y embarcadero después de que se lo llevara el ciclón lo habían restaurado. Nos llevaron a comer un lugar nuevo, que no conocía, donde había buenas raciones de pescado y langosta con todo su acompañamiento, aunque algo más caro que la casa particular que habitualmente me solía llevar Yoel. El siguiente lugar era Playuela, recomendado por Guillermo pero algunos prefirieron quedarse allí hasta el atardecer y volver más tarde a Viñales así que partimos el grupo en dos y cada uno se fue a lo que eligió.

Por la mañana nos tocó madrugar como de costumbre para irnos esta vez en Vía  Azul a Trinidad, un largo y pesado viaje, llegamos al atardecer, la casa que habíamos alquilado dónde nos alojaríamos todos estaba justo al lado de la estación de Bus de Via Azul, era también un nuevo alojamiento pues lógicamente no cabíamos todos en casa de Mandy. Al llegar nos encontramos con la desagradable sorpresa de que la casa estaba ocupada hasta el día siguiente por un error de fechas con la compañía, algo habitual en Cuba, ya sabía que me ocurrirían cosas como estás, después de 10 años viajando por allí conocía perfectamente a los cubanos, así que nos distribuyeron a cada uno en diferentes casas para esa noche, al siguiente día volveriamos a la casa original y partimos en dos almendrones que había alquilado para visitar las playas de La Boca y Ancon.  Por la tarde hicimos un recorrido por el barrio de la Popa subiendo hacia lo más alto dónde estaban reformando la vieja Iglesia en un gran hotel. Esa noche fuimos a comer a un paladar al alojamiento dónde un grupo nos amenizaba con canciones típicas cubanas, como el Comandante Che Guevara. Luego algunos fuimos a escuchar música a las Escalinatas dónde un buen grupo tocaba con gran maestría. El siguiente día lo dedicamos a recorrer la ciudad colonial, que después de los ciclones había sufrido una gran reestructuración, para mí sin duda Trinidad es la ciudad más colonial y mejor conservada de toda la Isla, es una delicia pasear por sus calles incluso entrar algunos de los sus interiores. Por desgracia ya algunos de sus habitantes empiezan a ponerse un poco pesado con los turistas.

Al siguiente día después de desayunar partimos en una Van Van algo ajustaditos hacia La Habana a nuestro anterior alojamiento, fuimos a comer por el Barrio Chino después descansamos un poco en el Hall del Hotel Central y paseamos por el malecón haciendo las últimas fotos del lugar, ya el siguiente día volveríamos para España. Esa noche cenamos en Castropol, justo al lado de nuestro alojamiento y algunos fuimos al Café Habana Jazz, junto al hotel Meliá Cohiba para escuchar a buenos grupos de jazz cómo despedida.

El último día después del desayuno nos esperaban tres carros americanos de diferentes colores para hacer un recorrido a lo largo de los sitios más emblemáticos de la Habana, Plaza de la Revolución, Cementerio de Colón, parque Almendares, regresando a lo largo de todo el malecón hasta la zona del Capitolio, allí terminamos el recorrido y a pie fuimos por La Habana Vieja para irnos a comer a La Guarida famoso paladar dónde se rodó la película “Fresa y chocolate”, haríamos las típicas fotos de la escalera de la entrada y al subir los blancos manteles secándose en la amplia antesala. Después de comer retornaríamos a nuestro alojamiento para descansar un poco y preparar el equipaje y esperar los coches que nos llevaría al aeropuerto. Un gran viaje que siempre recordaremos y nos dejó a todos satisfechos además pude incorporar algunas fotos a mí proyecto de “Guajiros” en especial las de la carbonería de Pupy qué al volver ese día de Puerto Esperanza continuamos fotografiando todo el proceso final del carbón.

Este viaje sólo cargué con mi equipo de cámaras digitales, Canon EOS 6D, objetivos 16/35mm y 24/70 mm. También la Fuji X-Pro 1 como reserva y ninguna cámara panorámica ni de película. Después de esta primera experiencia de realizar un taller vendría otra segunda ese mismo año, esta vez en Etiopía, a finales de año. Fue mi penúltimo viaje fotográfico.

http://www.juanmiguelalba.es

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