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El cuarto día amanecimos en Kibish muy temprano y nos fuimos a fotografiar el ritual de la tribu Surma.

Las siete y cuarto de la mañana realicé la primera foto en un pequeño descampado cercano a nuestro lugar de acampada, no sin antes “aflojar” cada uno 100 birr para poder fotografías sólo durante el rito.

Este ritual de la tribu Surma es debido a que el ganado es muy importante para ellos, para que un hombre de esta tribu pueda contraer matrimonio debe tener al menos 60 vacas. El ganado se le da a la tribu de la mujer como una especie de dote. Durante la estación seca la gente va a beber sangre de la vaca en lugar de leche. Se le hace una incisión en su cuello con una flecha que luego cicatriza, se puede realizar hasta una vez por mes. Esta sangre la beben en el cuenco de una calabaza.

Luego nos espera un buen desayuno y  recoger todo para continuar nuestra ruta, esta noche acamparemos en Takuta. Antes pasamos de nuevo por el pueblo de Kibish y allí estaremos un buen rato fotografiando a sus lugareños, mientras nuestro guía y choffers hacen algunas compras para la comida, nos enteramos en el pueblo que Madrid y Barça empataron a uno el día anterior  y es que el fútbol llega a todos lados, allí hay gran afición a la Liga inglesa y se ven camisetas de todos los equipos del mundo, nos piden que les compremos balones para jugar.  Realizamos algunas fotos interesantes, hasta unos jóvenes jugando al billar. dedicada a mi amigo Carlos, ya se que el tuyo era más auténtico, pero bueno para que veas que me acordé de ti.

En un descuido a nuestro choffer le robaron el móvil del coche. Seguimos nuestra ruta por esos caminos infernales, ahora me explico como no los encontré en Google Maps… Y paramos en un pequeño río para comer de pic-nic, nuestro cocinero Chamo improvisó allí otra de sus comidas y no tuvimos más remedio que comernos esos ricos tomates que acordamos no comer nada crudo y pelado, pero él nos juró que los había lavado con agua embotellada… Lo cierto es que todavía hoy casi un mes después aquí estamos.

Llegamos al camping, tenía buena pinta se veían unos grandes lavabos, una pequeña edificación que podría tener duchas dentro… Nada de nada, había unas grandes pilas, dentro de una casa, pero sin agua a pesar de haber un río cerca, así que si querías lavarte, a la charca… Acampamos debajo de una zona de arboleda junto al río y después nos fuimos a recorrer un poco la sabana africana hasta el atardecer, fue bonito ver un atardecer en plena sabana. De vuelta al lugar de acampada se nos hizo de noche, llegamos para la cena y degustar la exquisita sopa que cada noche nos preparaba Chamo y luego varias cosas más que ahora no recuerdo, pero que sabían a gloria, como lo echaremos de menos cuando se vaya pasado mañana y lleguemos a los resort.

Después de la sobremesa a dormir, esto lo tengo que contar… Hubo algunas compañeras que se asustaron al ver reflejadas en su tienda una sombra de “una cruz”, pensaban que se trataba de alguna brujería africana o que se yo… La sombra en realidad la producían los guardianes de la acampada que se paseaban con sus rifles apostados sobre sus hombros… Nos hartamos de reir por la mañana contándolo.

Otra noche más que nos escapamos de los leones, algunos los escuchaban de rugir a lo lejos, yo lo único que escuchaba era un concierto de ronquidos alrededor. Menuda orquesta llevábamos…

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